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Gestion del dinero
control de riesgo operativo

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yuppi
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yuppi

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MensajePublicado: 14 Aug 2008 1:57 am    Título del mensaje: Gestion del dinero Responder citando

EL MONEY MANAGEMENT O CONTROL DEL RIESGO OPERATIVO

El concepto de gestión del dinero, money management o control del riesgo operativo trata de responder a preguntas tales como éstas: ¿Cuáles son las condiciones óptimas para iniciar una transacción? ¿Qué porcentaje del capital se debe arriesgar en cada apuesta individual? ¿Qué se debe hacer con una posición abierta que comienza a experimentar pérdidas? ¿Hasta cuándo se debe mantener una posición que lleva acumulando un gran beneficio? ¿Se deben comprar o vender todos los contratos de una sola vez o es mejor hacerlo poco a poco?¿Es mejor después de una gran pérdida aumentar el tamaño de la siguiente apuesta o bien reducirla al mínimo? ¿Y después de haber obtenido un gran beneficio? ¿Cuánto dinero debe dedicarse a la inversión en los mercados de opciones y de futuros?.

Ante todo, debemos entender que la gestión del riesgo operativo es el elemento clave para asegurar que las probabilidades de supervivencia en los mercados son máximas y que, por tanto, la habilidad del inversor o el acierto de su sistema de inversión tendrán la oportunidad de prevalecer en el largo plazo. Descuidar las reglas básicas de la gestión del dinero significa, invariablemente, poner en peligro el capital de inversión. ¿Por qué? Muy sencillo: porque los mercados experimentan continuamente vaivenes y, de vez en cuando, bruscos y repentinos movimientos en una u otra dirección capaces de ocasionar enormes pérdidas a los inversores que estén posicionados en el lado contrario y que no han tomado las precauciones necesarias. Puesto que tales movimientos bruscos no son una rareza en los mercados, sino inherentes a su propia naturaleza, sus consecuencias no pueden, en ningún caso, ser atribuidas a la mala suerte, sino solamente a la falta de previsión y preparación. Precisamente, lo que la buena gestión del dinero persigue es evitar, mediante el seguimiento de unas pocas y sencillas reglas, que un error de juicio o un movimiento adverso particularmente violento del mercado deje al inversor fuera de juego. Incluso en los juegos de puro azar, como la ruleta, la gestión del dinero es útil, ya que es difícil discutir, por ejemplo, que la división del capital disponible en varias porciones, cada una de las cuales se arriesga en una transacción, aumenta sensiblemente las posibilidades de seguir jugando, y de poder acertar alguna vez, con respecto a la estrategia de apostarlo todo a una sola transacción.

La gestión del dinero es, por así decirlo, la "logística" del juego. Aunque, por sí sola, la logística no puede ganar una guerra, también es cierto que sin una adecuada logística incluso un ejército formidable puede acabar sucumbiendo ante el enemigo si las circunstancias le son adversas. Es evidente que lo primero que necesita el inversor es tener las máximas probabilidades de éxito a su favor (es decir, tener un buen "sistema de trading"). Si el inversor tiene un buen sistema de inversión que le permite acertar más veces de las que se equivoca, la buena gestión del dinero le permitirá acumular ganancias de una forma regular y segura, evitando que un movimiento adverso del mercado particularmente violento pueda dejarle en fuera de juego. Es más, si el inversor tiene un mal sistema de trading que hace que sus errores sean mucho más frecuentes que sus aciertos, la buena gestión del dinero le permitirá perder su capital de una forma más lenta, aunque al final acabe perdiendo su capital de todos modos. Por último, si el inversor tiene un sistema de trading que le permite acertar aproximadamente en la misma medida que se equivoca, la buena gestión del dinero puede conseguir que la cuantía del beneficio que obtiene cuando gana sea mayor que lo que pierde cuando se equivoca, de forma que el saldo final sea positivo para él.

A continuación vamos a ver cuáles son las reglas básicas del money management que todo inversor prudente debería seguir para asegurarse el éxito:

1. Planificar de antemano las estrategias, especialmente en lo referente a lo que hará si el mercado comienza a moverse desfavorablemente frente a las posiciones mantenidas.

El primer paso que todo inversor debe llevar a cabo antes de arriesgar una sola peseta es decidir en qué momento liquidará su posición si el mercado se mueve de forma desfavorable para él. En realidad, lo mejor que puede hacer el inversor es decidir completamente y de antemano qué es lo que va a hacer y por qué, pues sólo así podrá evitar la desconfianza hacia sus propias decisiones y la tentación de cambiar de estrategia a cada minuto. No tiene sentido llegar y apostar sin más a que el mercado va a subir o a va a bajar, pues hacer esto es como jugar a la lotería y las probabilidades de acabar ganando son casi las mismas que cuando se apuesta en dicho juego.
Resulta muy humano concentrarse en los aspectos positivos de las apuestas e ignorar los riesgos que se corren. Muchos inversores calculan de antemano cuánto van a ganar con sus transacciones, e incluso llegan a gastarse, mentalmente o en la realidad, el dinero que piensan que van a ganar. Pero no olvidemos que éste es un juego de probabilidades y no hay certezas. Desde luego que se puede ganar mucho dinero, pero para ello es necesario no sólo diseñar estrategias que permitan batir al mercado, sino también concebir defensas que permitan salir con vida cuando las previsiones resultan equivocadas. Por ello hace falta pensar de antemano lo que se va a hacer y qué se hará si las cosas salen mal.


2. Limitar la especulación al "capital máximo" que se está dispuesto a perder.


Ésta es una regla elemental y que no debería precisar mayor extensión, pero, por desgracia, son demasiadas las personas que creen que los mercados son una especie de salvavidas a donde pueden recurrir para obtener el dinero que necesitan para hacer frente a alguna contingencia insoslayable. Es obvio que esas personas arriesgan un dinero que no pueden permitirse perder y con frecuencia el mercado no les acompaña. Por alguna circunstancia del mercado difícil de explicar, los inversores raramente ganan cuando tienen necesidad de ganar. Aquellos inversores que inician una operación bajo presión de necesitar desesperadamente ganar, casi siempre pierden. Tal vez sea que en esas circunstancias los inversores tienden a apalancar en exceso sus posiciones, resultando por ello demasiado vulnerables al más pequeño movimiento adverso del mercado o tal vez se deba a que toman sus decisiones de forma improvisada y sin planificación o puede que las personas en esas circunstancias carezcan de la necesaria claridad de ideas y serenidad de ánimo, pero lo cierto es que cuando un inversor arriesga un capital que no puede permitirse perder, todas las cualidades emocionales que conducen a un inversor al desastre tienden a magnificarse. Todo el mundo puede invertir en bolsa, pero con tal de que se asegure que arriesga sólo un capital cuya pérdida no le arrastrará a una situación desesperada.

3. Arriesgar un tanto por ciento máximo del "capital disponible en cada transacción individual".

Una vez más, todo en la bolsa conduce a la teoría de la probabilidad. Las leyes de la probabilidad dicen que si uno tiene un buen sistema de trading que le permite escoger las estrategias más adecuadas en cada momento y se preserva del riesgo observando las reglas básicas del money management acabará acumulando un capital impresionante. ¿Por qué acaba ganando la banca en el juego de la ruleta? Porque tiene un buen sistema de trading, ya que la existencia del cero pone las probabilidades a su favor. ¿Abrumadoramente? No, tan sólo un poco más del 2'7%, pero a largo plazo esto es suficiente para ganar muchísimo dinero, siempre que se sigan las reglas básicas de la gestión del dinero. ¿De qué modo utiliza el casino esas reglas para asegurarse de que su sistema funcionará pese a los caprichos del azar? Prohibiendo que, como norma general, un jugador pueda superar un determinado límite de apuestas. Esta es la forma en que se protege contra la "mala suerte". Recordemos que las probabilidades hacen que si el "sistema de juego" es favorable a un jugador, éste acabe acumulando un gran capital a largo plazo (es decir, cuando han transcurrido un mínimo de 30 jugadas), pero si el jugador no pone algún medio para evitarlo puede que nunca llegue a esas realizar esas 30 jugadas, porque se ha arruinado antes.
Veamos un ejemplo: Tres amigos acuden a un casino, cada uno de ellos con 1000 euros para poder invertir en diez ruletas distintas. A los tres amigos se les ofrece, antes de entrar, una información confidencial que solo ellos saben entre todos los clientes del casino, y es que las ruletas están cargadas, de manera que la probabilidad de que salga rojo es del 60% y la de que salga negro es del 40% (olvidémonos del cero o bien asignémosle una probabilidad repartida con el negro). Tienen toda la noche para aprovechar esta información.

Los tres amigos entran y cada uno se posiciona en una mesa de ruleta distinta. La apuesta mínima es de 10 euros y la máxima de 1000. Todos tienen un buen sistema de trading (apostar al rojo) pero cada uno tendrá que establecer una estrategia para hacerlo. Lo curioso es que los tres amigos, a pesar de tener el mismo capital y la misma información, seguramente saldrán del casino con cantidades distintas, incluso, puede que alguno de ellos salga de allí sin un solo euro.

Uno de los amigos decide jugarse 800 euros al rojo en una sola ruleta; si a este hombre le saliesen dos negros seguidos (cosa totalmente posible) quedaría totalmente fuera del juego. El segundo apuesta la mitad del capital disponible al rojo en una ruleta y el resto en otra; este sujeto, aunque en menor medida que el anterior, también está fuertemente sujeto a los avatares de la fortuna, pues con algunos reveses seguidos (que también son posibles) quedaría fuera del juego sin haber ganado nada. El tercero realiza pequeñas apuestas de 10$ simultáneamente en cada una de las diez ruletas disponibles.

Con este sistema puede realizar cientos de operaciones a lo largo de la noche y es lógico que la ley de los grandes números le haga aproximarse al beneficio teórico, acabando por ganar el 60% de las veces pequeñas cantidades. Se puede decir que esta persona, además de tener un buen sistema de trading, sabe gestionar el dinero.

Como vemos, con un buen sistema de trading podemos aspirar a ser ganadores un 60% de las veces, pero sin un óptimo esquema de gestión del dinero estamos perdidos. En los mercados ocurre exactamente igual: por bueno que sea el sistema de inversión que un inversor posea (como, por ejemplo, el dominio del análisis técnico), nunca le garantizará que éste vaya a ganar en cada una de las operaciones que inicia. Como máximo, el sistema de trading será capaz de poner las probabilidades a su favor y esto será más que suficiente para hacerle inmensamente rico, siempre y cuando se proteja contra el riesgo de perderlo todo en una sola o pocas jugadas.

El inversor debe, por tanto, determinar la fracción del capital total de que dispone que arriesgará en cada operación. ¿Qué fracción es la correcta? Una elección obvia podría ser arriesgar una cantidad fija de euros en cada inversión o bien un número fijo de títulos o contratos. Se suele también decir, como regla práctica, que no debe apostarse más del 10% del capital en cada jugada de inversión.

4. Hacer una apuesta solamente cuando el potencial de beneficio sea grande y el riesgo pequeño.

Deben buscarse aquellas operaciones que tienen un gran potencial de beneficios y un riesgo relativamente pequeño en comparación. Pero ¿cómo puede conocerse de antemano cuál es el riesgo de una operación? Por lo general, el inversor asume el riesgo que desea asumir, pues en su mano está liquidar la operación en cualquier momento. El problema es que, dado el componente errático de los movimientos del mercado, una salida excesivamente rápida de una posición puede resultar un error si la causa resulta ser una oscilación menor dentro de una tendencia mayor que el inversor había pronosticado correctamente. De lo que se trata, por tanto, es de buscar operaciones que, movimiento relativamente pequeño del mercado en el sentido contrario al que se prevé para que pueda llegarse "razonablemente" a la conclusión de que uno estaba equivocado. A esto se le llama elegir operaciones con poco riesgo.


5. Graduar el tamaño de las apuestas en función de las probabilidades de éxito percibidas, asegurando que el beneficio medio sea grande y la pérdida media pequeña.

Como vimos antes, incluso un inversor que siga un sistema de inversión que le permita acertar aproximadamente en la misma proporción en que se equivoca tiene una oportunidad de salir bien parado si consigue que el beneficio de las jugadas ganadoras sea mayor que la pérdida de sus jugadas perdedoras. Pero ¿cómo se puede conseguir eso? Básicamente graduando el tamaño de las apuestas en función del grado de confianza que le merezca cada operación que se inicia. Un inversor que siempre arriesga la misma cantidad de dinero en cada operación es como un jugador de póker que siempre apuesta lo mismo cualquiera que sean las cartas que tenga. Hay que tener flexibilidad para variar el tamaño de la posición que se tiene en el mercado según cuáles sean las circunstancias del mismo. Se trata de una cualidad decisiva para el éxito de un inversor, pues sirve no sólo para reducir el riesgo durante los períodos perdedores, sino también para aumentar los beneficios en los períodos ganadores.

Si bien, como hemos dicho en el punto tercero, uno de los elementos más importantes del control del riesgo operativo es limitar el tamaño de cada una de las operaciones particulares que se inician hasta unos niveles lo suficientemente pequeños en relación con el capital disponible, hay ocasiones en que, cuando se percibe la posibilidad de que una operación es una gran oportunidad, puede resultar conveniente apretar un poco el acelerador e incrementar el tamaño de la apuesta. Si, una vez tomada la posición, ésta resulta parecer poco propicia, el inversor puede liquidarla y aceptar una pequeña pérdida, pero si las probabilidades parecen estar fuertemente a su favor, el inversor puede mostrarse algo más agresivo e incrementar su grado de apalancamiento. Ciertamente, la habilidad de detectar estas oportunidades no se desarrolla de forma instantánea, pero es una de las cualidades que diferencia a un buen inversor de un inversor excepcional.

6. Mantener una posición cuando el mercado se mueve a su favor y liquidarla pronto cuando la evolución desfavorable del mercado la hace incurrir en pérdidas.
El inversor debe concentrarse en maximizar sus "ganancias", no el "número de sus operaciones ganadoras". Si el inversor se apresura demasiado en liquidar sus posiciones cada vez que estas acumulan un pequeño beneficio, tendrá una gran probabilidad de obtener muchas operaciones con ganancias, pero la suma total de éstas será pequeña. Algunos inversores han estimado que hasta un 90% de los beneficios que obtienen en el mercado provienen sólo de un 5% de sus operaciones.

Como decimos, lo importante es maximizar las ganancias y eso se consigue a través de dos vías:


a) Aumentando el tamaño de la apuesta cuando se percibe que las probabilidades del juego son favorables.

b) Manteniendo dicha apuesta el tiempo suficiente para aprovechar todo su potencial.

En el mismo sentido, puede traerse a colación ahora un clásico aforismo de los mercados bursátiles, según el cual en el mercado hay dos formas de arruinarse: sufriendo grandes pérdidas y tomando sólo pequeños beneficios.

El inversor no necesita tener razón todo el tiempo y, de hecho, no siempre la va a tener cuando tome sus decisiones, pero debe ser capaz de sacar ventaja cuando efectivamente tenga razón. Si no tenemos la paciencia de mantener una buena posición hasta haber obtenido la mayor parte de potencial de beneficios de la tendencia no podrá después hacer frente a las pérdidas resultantes de las malas posiciones.

Por otra parte, resulta vital limitar rápidamente las pérdidas de las posiciones abiertas. Existe una tendencia natural a mantener las posiciones perdedoras demasiado tiempo, con la esperanza de que las pérdidas no crezcan y el mercado se dé la vuelta. Hay inversores que desarrollan una especie de lealtad hacia las posiciones tomadas, resistiéndose a cambiar de opinión cuando el mercado les ha demostrado que se han equivocado. Esta actitud suele verse reforzada cuando el inversor se ha comprometido públicamente en su posición. Es un hecho bien comprobado en psicología que cuando una persona manifiesta en público una opinión tiende de forma inmediata a mostrarse mucho más comprometida y convencida con dicha opinión que antes de haberla exteriorizado. De alguna forma, todos necesitamos mostrarnos coherentes con nuestras propias manifestaciones frente a los demás y nos disgusta parecer inseguros o negligentes. Pero este mecanismo psicológico puede resultar nefasto para aquellos inversores que tienen predisposición a contar a los demás sus opiniones sobre lo que creen que va a hacer el mercado y después se sienten obligados a ser coherentes con la opinión expresada. En tales circunstancias un inversor puede mantener una posición perdedora mucho más allá de lo que la realidad demuestra que es razonable, tratando de racionalizar su actitud adoptando una visión sesgada de esa realidad para poder seguir defendiendo su posición públicamente manifestada.


7. No tomar una posición si no se es capaz de fijar de antemano un límite de pérdidas "lógico"

La mayoría de los inversores calculan al inicio de cada operación cuánto dinero pueden ganar, pero los inversores experimentados piensan cuánto dinero pueden perder y, en función de la respuesta, deciden si la operación merece la pena o no. El paso más importante a dar para gestionar eficientemente el dinero que se invierte radica en la determinación de la pérdida máxima que se está dispuesto a soportar en cada operación individual que se inicia. La limitación de dicha pérdida, definida por la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta, se puede lograr mediante la utilización de órdenes "on stop". El inversor debe decidir cuánto debe moverse el precio del valor en contra de sus posiciones para que deba concluirse que está en el "lado equivocado" del mercado. Esa cuantificación puede llevarse a cabo mediante el establecimiento de un porcentaje fijo de pérdida máxima por operación o bien por cualquier otro medio que escoja el inversor, pero siempre debe realizarse antes de haber iniciado la estrategia. Resulta tentador ignorar el riesgo y concentrarse solamente en el beneficio que puede obtenerse, pero dicha forma de actuar sólo puede conducir al desastre.

8. Graduar progresivamente el número de títulos o contratos que toman o se liquidan en cada fase del mercado.

El inversor no necesita tomar o liquidar toda su posición en el mercado de una sola vez. Puede añadir valores o contratos escalonadamente a una posición en la que está ganando, especialmente si está en las fases iniciales de una tendencia alcista en el mercado; del mismo modo, el inversor puede liquidar progresivamente una posición en la que comienza a sentirse inseguro. Imaginemos, por ejemplo, que un inversor cree que, a su juicio, el índice de la bolsa, después de varios días de fuerte subida, da la impresión de poder subir a cotas aún mucho más altas. El inversor se siente tentado de tomar posiciones compradoras, pero tiene miedo de que, después de las fuertes subidas ya experimentadas, el mercado realice una corrección a la baja antes de seguir subiendo. Por otra parte, si espera a que dicha corrección se produzca para comprar, se arriesga a que, si ésta no se produce, el mercado siga subiendo y pierda definitivamente su oportunidad a pesar de haber pronosticado correctamente la tendencia. En estas circunstancias, lo adecuado sería tomar una posición pequeña. De este modo, si el mercado inicia una corrección, que está dentro de la lógica de lo anticipado por el inversor, las pérdidas de éste serán lo suficientemente pequeñas como para no sentirse impulsado a deshacer su posición como fruto del pánico. Incluso, si después de realizar la corrección, el mercado comienza a mostrar de nuevo signos de fortaleza, el inversor puede incrementar entonces el tamaño de la posición. Supongamos ahora que un inversor está jugando a la baja y tiene acumulado un buen beneficio en unas posiciones vendedoras que mantiene en un mercado que ha experimentado ya una fuerte bajada. El inversor cree que la tendencia bajista permanece intacta y aún puede dar mucho de sí, pero, por otra parte, no desea correr el riesgo de perder todo lo que lleva ganado si su criterio está equivocado. Ante esta situación puede llevar a cabo dos tipos de maniobras defensivas:

a) Situar un stop que implique liquidar toda su posición en cuanto el mercado suba más de un determinado porcentaje que él fije. Si ese stop está demasiado cercano podría suceder que su posición fuese liquidada como consecuencia de un movimiento poco significativo que no implique el fin de la tendencia bajista.

b) Liquidar sólo una parte de la posición abierta. De este modo, se asegura, cuando menos, una parte de los beneficios acumulados, manteniendo la posibilidad de aumentarlos si la tendencia continúa su marcha.


9. Reducir el tamaño de las operaciones después de una gran pérdida o después de una gran ganancia.

Después de cerrar una posición con pérdidas, un inversor puede tomar dos actitudes posibles:

a) Puede reducir al mínimo el tamaño de su posición en el mercado.

b) Puede, por el contrario, intentar resarcirse de forma inmediata tomando, por ejemplo, posiciones de signo contrario a aquellas que le produjeron la pérdida.

En general no es aconsejable intentar resarcirse de forma inmediata y sin un análisis detenido de la situación. Sólo si la decisión de cambiar una posición compradora por otra vendedora (o al contrario) nace de un análisis objetivo que hace comprender al inversor que su posición anterior estaba equivocada y que lo que creía que era un mercado alcista es en realidad un mercado bajista (o al revés) puede ser recomendable la toma inmediata de posiciones en el mercado.

La segunda parte de la recomendación contenida en esta regla de la gestión del dinero puede parecer más sorprendente, pero reducir el nivel de las apuestas después de haber obtenido un gran beneficio puede resultar crucial para el inversor. Por alguna razón, la mayor parte de los inversores suelen experimentar sus mayores pérdidas inmediatamente después de haber obtenido sus mayores beneficios. Tal vez sea que a los inversores les resulta difícil ver como dinero real las ganancias que acaban de obtener o las ganancias de las posiciones todavía no cerradas. Lo cierto es que existe alguna razón psicológica que conduce a muchos inversores a relajarse cada vez que tienen una racha ganadora, con lo cuál incurren en pérdidas. Por ello deben extremarse las precauciones después de un gran beneficio e, incluso, puede ser aconsejable reducir el tamaño de la posición en el mercado.

Un sistema clásico de reducir el nivel de apuestas tras obtener altos beneficios es la llamada "pirámide". El sistema consiste en aumentar las inversiones a medida que se obtienen beneficios, pero en cuantías cada vez menores. Gráficamente, ofrecería el siguiente aspecto:


4ª inversión : ------------
3ª inversión: ------------------------
2ª inversión: -----------------------------------
1ª inversión: ---------------------------------------------------


Inversamente, un sistema para perder con toda certeza hasta el último céntimo en los mercados bursátiles es el conocido como "pirámide invertida", consistente en aumentar la exposición en una inversión altamente apalancada mediante la reinversión de todos los beneficios en los mismos valores. El modelo ofrecería el siguiente aspecto:


4ª inversión: -------------------------------------------------------
3ª inversión: --------------------------------------
2ª inversión: -----------------------
1ª inversión: ---------



10. No promediar las posiciones perdedoras Wink

Promediar una posición perdedora es comprar más barato un valor que está bajando y en el que tenemos pérdidas para hacer así que el precio de compra medio de ambas operaciones sea menor. Esta estrategia suele conducir a acumular todavía más pérdidas.
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MensajePublicado: 24 Sep 2008 3:11 pm     Responder citando

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¿Qué es el 'Money Management' (o Risk Management)?

Como bien dicen los gurus: "lo que separa a un trader profesional de otro sin éxito, es precisamente el modo en que gestiona el riesgo de su cartera".De hecho, ya hay demasiado escrito sobre análisis de valores, tanto técnico como fundamental (si no, solo hay que dar un paseo por los diversos portales financieros), pero apenas se hace mención sobre esta materia tan esencial.

Pero, ¿qué es concretamente? Sin meterse en detalles ni tecnicismos, no es más que el saber determinar la composición de una cartera o tamaño de posiciones en un momento dado, según las condiciones reinantes en el activo en sí y en el mercado en general.

Pero, para desgracia de los inversores particulares, la inmensa mayoría de técnicas y formulas diseñadas a propósito del ?Money Management?, se han caracterizado por ser de difícil comprensión para la mayoría y casi siempre de aplicación exclusiva para carteras gigantescas invertidas simultáneamente en varios mercados y activos (como es el caso del archiconocido ?Modern Portfolio Theory?, y por otro lado ?Beta?, quien define en líneas generales a Riesgo como la desviación típica de precios con referente a una media? etc.), dejando de lado a los intereses de los pequeños inversores.

Sin embargo, y como todo en la vida, han surgido algunas mentes lúcidas quiénes, concientes de las necesidades y a la realidad de los inversores pequeños al mismo tiempo que a la importancia de este factor (la gestión del riesgo), se han preocupado por acercarlo a nosotros, posibilitando así su aplicación en nuestro trading diario. Por mencionar los nombres más importantes, tenemos a:

- el Sr. Kelly (no me acuerdo de su primer nombre): ingeniero de la antigua AT&T, e inventor del ?Kelly Criterion? (el criterio de Kelly), una formula que establece la cantidad correcta de cada posición basándose en la relación entre número de aciertos y fallos, y la cantidad ganada/perdida en cada una de ellas. Solo mencionar que muy utilizado por los jugadores de Poker y Blackjack en EEUU.

- Ralph Vince: creador del concepto de ?Optimal f? (o ?F? Óptima); y como bien dice su nombre, trata de determinar la cantidad óptima (?f?) expresada en porcentaje del capital total, tomando como base la máxima pérdida permitida o asumida en una determinada serie de operaciones.

- Richard Dennis: conocido por algunos círculos como el mayor inversor de futuros de la última mitad del siglo, y creador de la célebre y cuasi-mística escuela de ?The Turtles? (las tortugas? no me preguntéis por qué, es una larga historia). Su mayor aportación fue incluir la volatilidad expresada en ?rangos Donchian? de mercado como elemento fundamental a la hora de calcular el tamaño máximo de cada posición.

- Ed Seykota: creo que el único, aparte de Dios, capaz de conseguir una rentabilidad del 160,000% (sí, lo habéis visto bien 160,000, con 4 ceros) en poco más de 4 años en el mercado de futuros; y lo mejor es que dedicaba tan solo un par de horas al día máximo en examinar sus gráficos desde su cabaña de montaña con vistas impresionantes al Lake Tahoe (por lo que tampoco podríamos decir que estaba plenamente concentrado en su análisis). Lo suyo fue incluir el ?impulso de tendencia? a la hora de variar los tamaños de cada ?lote? por operación.

Todos ellos de algún modo u otro, han dado importantes aportaciones a la hora de configurar el que yo denomino ?Indicator System Non-Discretionary Risk Management?, es decir, una gestión del riesgo no discrecional ?en pocas palabras, no depende de lo que a uno ?le puede parecer?, ni mucho menos al libre albedrío- sino basándose en la situación real del mercado en un momento determinado reflejado por los indicadores, en su mayoría tendenciales (medias móviles, momentum, MACD, Parabólico SAR? etc.). A continuación, se explicará el concepto en detalle.

http://www.finanzas.com/noticias/finanzas.php?id=8405849
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